
18/05/2012 Después de que la ONU realizara un llamamiento a que Jartum y Juba resuelvan el estatus de Abyei, el conflicto entre el Gobierno de Sudán y el de Sudán del Sur parece que puede llegar a su final en breve. El pasado 2 de mayo fue el Consejo de Seguridad el que amenazó con imponer sanciones a ambos estados si sus gobiernos no daban pasos conciliatorios en un plazo de tres meses.
Sudán ha pedido esta semana, como condición para retirar sus tropas de zonas limítrofes en litigio con Sudán del Sur, el despliegue hasta allí de fuerzas disuasivas etíopes. En el momento de la petición, el subsecretario de Exteriores sudanés, Rahmatulá Mohamed Ozman, aludió en concreto a la disputada tropas que se desplazaron hasta la región de Abyei el año pasado, calificando los efectivos requeridos a Etiopía para mediar en el contencioso como pacificadores.
Sin más muertes de las fuerzas pacificadoras etíopes
Jartum también exigió, como paso previo a su retirada militar, la garantía de una Administración de las instalaciones petroleras de esta región productora de crudos. Los distintos matices asumidos por el diferendo fronterizo por áreas petroleras han causado la escalada bélica y los fuertes combates de las últimas semanas, que han sido condenados por la comunidad internacional. Sudán se abstendrá de sacar sus tropas "antes de que se tomara alguna medida para lograr la estabilidad en el área", porque teme que al no estar ellas en el lugar se registre "un vacío de poder", aseguró Ozman.
Etiopía se ha implicado abiertamente en la mediación del contencioso entre ambos países con gestos como el de ofrecer Addis Abeba, como territorio neutral, para realizar reuniones entre representantes de los dos estados, en las que se han firmado varios tratados que, a la larga, se han incumplido. No se sabe qué es lo que consigue el gobierno de Meles Zenawi con esta interacción tan activa, pero su implicación institucional en el conflicto está más que probada, y con la más que probable presencia de soldados pacificadores etíopes en la frontera, quedará demostrada de nuevo. Lo que esperamos es que no tengamos que lamentar más muertes de soldados etíopes en sus misiones pacificadoras.